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La catalogación de la obra de Antonio
Trejo Osorio –sin ser exhaustiva–, se ha realizado con
el afán de reunir, documentar y dar a conocer un trabajo
hasta ahora casi desconocido, además de ser un esfuerzo para
que dicha obra no se disperse y quede en el olvido.
Si
bien el autor nunca se propuso la exhibición de sus trabajos
y mucho menos la de su posible comercialización, consideramos
valioso el que esta obra esté al alcance del público
y de los investigadores del arte mexicano del Siglo XX.
Antonio
Trejo se dedicó primordialmente a la enseñanza del
dibujo, el grabado y la pintura en varias escuelas de arte de las
ciudades de Morelia, Guadalajara y México D .F. Tuvo también
una etapa de labor administrativa, como Director de la Escuela Nacional
de Artes Plásticas, durante los años de 1966 a 1970.
Paralelamente
a estas actividades desarrolló un trabajo personal, el cual
no tuvo siempre la continuidad que él hubiera deseado. No
obstante, por su aplicación y el dominio que logró
de diversas técnicas del grabado y la pintura, pudo llevar
a cabo obras de gran calidad plástica.
Como
grabador, fue heredero de las enseñanzas de Carlos Alvarado
Lang, a quien sustituyó en el taller de grabado de la Academia
de San Carlos. En este terreno, Antonio Trejo alcanzó un
gran desarrollo técnico y artístico, con una gran
precisión en el dibujo y pleno dominio de herramientas y
materiales.
La
temática de su obra presenta una fuerte asimilación
de sus vivencias de infancia y juventud en el Valle del Mezquital
(asiento de la cultura otomí), más allá de
su incierta ubicación entre las corrientes dominantes del
arte mexicano del Siglo XX. La aridez, la soledad y el drama del
pueblo otomí han quedado plasmados en algunos de sus grabados
y pinturas.
Aunque
la obra pictórica sea esencialmente figurativa, no es siempre
ilustrativa o costumbrista. Es común ver en ella figuras
humanas de rostros indefinidos. La tensión interna en las
pinturas de Antonio Trejo no se resuelve en gestos particulares,
sino en los trazos que sostienen la composición, siempre
rigurosa y directa.
Asimismo,
se observan en sus trabajos rasgos asociados a la tierra y los elementos
naturales, al sentido mágico de la vida y la muerte, a la
condición gregaria del hombre y también a su espíritu
lúdico.
La
investigación y el análisis especializado de la obra
de Antonio Trejo Osorio deberán ser labor para un futuro
próximo. Esta recopilación de buena parte de su obra
pretende ser una aportación documental a dicha empresa.
Agradezco
la valiosa colaboración de Mónica Uribe Flores y sus
comentarios a la obra de Antonio Trejo Osorio.
José Antonio Trejo Barajas
México, D. F., Octubre de 2002.
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